Una formación integral, innovadora y planificada: los retos de la educación pospandemia

1/10/2021

Durante el “II Encuentro de experiencias docentes en educación superior”, tres ponentes internacionales brindaron sus alcances y recomendaciones sobre la innovación, la evaluación y la integridad académica dentro de las universidades.

La pandemia nos dio una nueva perspectiva de cómo debía ser la enseñanza, la evaluación y, sobre todo, de nuestro rol como docentes. ¿Qué nos deparará el futuro? y ¿cómo podremos aplicar los aprendizajes obtenidos en la educación a distancia en un escenario pospandemia? Para responder estas interrogantes, el “II Encuentro de experiencias docentes en educación superior”, que se realizó del 1 al 3 de septiembre, contó con un panel internacional conformado por la Mag. Fadia Khouri, directora del Centro para la Excelencia Docente-CEDU de la Universidad del Norte (Colombia); la Dra. Katherina Gallardo, directora del Programa de Doctorado en Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey (México); y el Dr. Gonzalo Pizarro, director académico de docencia de la Vicerrectoría Académica de la PUC de Chile.

Para Fadia Khouri, la pandemia ha dejado a las universidades lecciones importantes, tal es el caso de la necesidad de considerar los procesos cognitivos y socioemocionales como una unidad que no debe separarse. Esto implica pensar en cómo se sienten nuestros estudiantes ante el contexto que se está viviendo y considerar la carga académica que tienen. En ese sentido, la planeación es fundamental. El uso de la tecnología ha sido importante durante estos dos años, pero se debe recordar que la tecnología es un medio y no un fin “Tomando en cuenta el escenario pospandemia, es necesario que nos enfoquemos en los elementos esenciales del proceso de enseñanza y aprendizaje para que la innovación responda a las necesidades e intereses de los estudiantes”, señaló. Khouri enfatizó que la formación debe ser integral y que tiene que ser parte de un proceso planificado. Además, debe contar con una alineación constructiva, pues hay que involucrar a los estudiantes y formar comunidades en los que se comparta estos aprendizajes con otros docentes.

El reto de la evaluación y la integridad

Dentro de este proceso de formación a distancia, los docentes han debido de enfrentar dos grandes retos: el de la evaluación virtual y el de la integridad académica. Sobre este primer tema, la Dra. Katherina Gallardo, directora del Programa de Doctorado en Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, consideró que lo importante es analizar si nuestra evaluación está realmente ayudando a aprender, si es producto de la planificación y si contribuye a una adecuada retroalimentación. Uno de los aspectos a tener en cuenta para poder innovar en este ámbito, según las investigaciones que Gallardo viene realizando, es analizar el sistema de creencias: qué creemos y qué decisiones tomamos sobre la evaluación. Otro aspecto tiene que ver con las competencias docentes para enfrentar la evaluación que no solo se logran con una capacitación, sino que su desarrollo demanda la inversión de esfuerzo y tiempo. “Un aspecto fundamental en la evaluación es la planificación y, junto con el uso de instrumentos como marcos de referencia y la capacidad de tomar distancia para ver todo el proceso, se puede lograr que la evaluación sea una mejor experiencia tanto para estudiantes como para los profesores”, dijo.

Por su parte, el Dr. Gonzalo Pizarro, director académico de docencia de la Vicerrectoría Académica de la PUC de Chile, señaló que las universidades tienen un compromiso institucional con la formación de sus egresados, y la falta de integridad no debería socavar los valores y metas de la educación superior. “La integridad académica debe ser parte de un modelo de formación centrado en el aprendizaje y es importante que las universidades trabajen en la construcción de una cultura de prácticas académicas íntegras. Esto se ha hecho muy necesario en un contexto donde el desarrollo tecnológico amplía el acceso a la información y donde la complejidad para clasificarla aumenta”, explicó.

Pizarro señaló, también, que la ética de la profesión es la integridad académica y si se practica desde la universidad, es más fácil trasladarla al ámbito laboral. Finalmente, los tres especialistas coincidieron en la importancia de la investigación en docencia, la reflexión y la innovación constante a fin de encontrar soluciones que permitan seguir reforzando nuestra práctica docente, y responder a las necesidades futuras de nuestros estudiantes.

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